Respuesta corta: Los mordiscos en la guardería son habituales entre los más pequeños y suelen ser una fase pasajera. Alcanzan su punto álgido entre el año y los 2 años, a menudo porque el niño tiene emociones muy intensas pero todavía no sabe ponerles palabras, y tienden a desaparecer a medida que mejora su lenguaje. La mejor respuesta es la misma tanto en casa como en la guardería: consuela primero al niño que ha recibido el mordisco, dile al que ha mordido un «No se muerde, duele» corto y con calma, y enséñale qué palabras o acciones puede usar en su lugar.
Puntos clave
- Es algo habitual: en un estudio sobre escuelas infantiles, aproximadamente la mitad de los niños recibieron al menos un mordisco a lo largo de un año. Las clases de los más pequeños son las que registran más casos.
- Suele ser una forma de comunicación: frustración, dentición, entusiasmo o ganas de coger un juguete por parte de un niño que todavía no sabe expresarlo con palabras.
- Reacciona con calma y brevedad: atiende primero al niño mordido, di un corto «No se muerde» y enseña una alternativa. Nunca muerdas de vuelta.
- La mayoría de los mordiscos son leves: pocos llegan a romper la piel y las infecciones graves por mordeduras de niños pequeños son poco frecuentes. Lávalos con agua y jabón.
- Consulta con tu pediatra si los mordiscos son frecuentes, van a peor o continúan pasada la edad de 3 o 4 años.
¿Es normal que los niños muerdan en la guardería?
Sí. Morder es una de las conductas más habituales en las clases de niños pequeños y, por sí sola, no significa que tu hijo sea agresivo ni que la guardería esté haciendo algo mal. KidsHealth, el sitio web de pediatría gestionado por Nemours, señala que los mordiscos son más frecuentes entre el primer y el segundo cumpleaños, ocurren un poco más a menudo en niños que en niñas y tienden a remitir a medida que mejora el lenguaje.
Los datos de las investigaciones sobre el cuidado infantil lo confirman. Una revisión de la Sociedad Canadiense de Pediatría sobre los mordiscos en centros infantiles resumió dos estudios: en uno, el 46 % de los 224 niños recibieron un mordisco en el plazo de un año; en otro, la mitad de los 133 niños fueron mordidos en un periodo de tres años y medio, y los más pequeños presentaron las tasas más altas. La revisión calcula que un centro de jornada completa que cuide a 60 niños menores de 3 años puede esperar aproximadamente un episodio de mordiscos al día.
Así que, si recibes la llamada de «tu hijo ha mordido a alguien» o la nota de «a tu hijo le han mordido», estás en muy buena compañía. Los entornos grupales hacen que los mordiscos sean más probables: muchos niños pequeños, juguetes compartidos, ruido y poco espacio personal.
¿Por qué muerden los niños pequeños?
Por lo general, porque morder cumple una función que las palabras aún no pueden realizar. Un niño de 15 meses que quiere recuperar un camión tiene muy pocas formas de decir «esto es mío». Morder es rápido y funciona. KidsHealth enumera estos motivos habituales, en los que coinciden la mayoría de las guías de desarrollo infantil:
| Por qué ocurre | Qué aspecto puede tener | Qué ayuda |
|---|---|---|
| Frustración, aún sin palabras | Muerde al intentar quitar un juguete o cuando hay mucha gente | Enseñar «Mio», «Para», «Es mi turno»; mayor apoyo de un adulto en momentos concurridos |
| Dentición o exploración oral | Muerde manos, juguetes o el brazo de un amigo sin enfado | Ofrecer objetos seguros para morder; consulta nuestra guía sobre la dentición |
| Exploración de la causa y el efecto | Muerde y luego observa la reacción | Mantén una reacción breve y sin dramatismos |
| Búsqueda de atención | Muerde cuando los adultos están ocupados en otra cosa | Presta mucha atención al buen comportamiento y muy poca a los mordiscos |
| Excitación excesiva o cansancio | Muerde durante un juego brusco, al final del día o antes de la siesta | Actividad más tranquila, un descanso, un tentempié |
| Miedo o autodefensa | Muerde cuando lo empujan, lo arrinconan o lo abrazan con demasiada fuerza | Dar espacio; enseñar «Para» y «Ayuda» |
Muchos niños pequeños no entienden realmente que morder hace daño. Esa es una de las razones por las que KidsHealth indica que el castigo no suele ser necesario ante un primer mordisco o uno puntual. Lo que el niño necesita es un límite claro y una herramienta mejor. Si tu hijo también pega, se aplica la misma lógica; consulta por qué me pega mi hijo.

¿Qué se debe hacer justo después de un mordisco?
El niño mordido recibe la atención primero. Este es el consejo más unánime entre las fuentes pediátricas y de cuidado infantil, y también elimina parte de la «recompensa» que un niño pequeño podría obtener al ver una gran reacción. Esta es la secuencia que funciona tanto en la guardería como en casa:
- Consuela al niño mordido. Revisa la piel y aplica los primeros auxilios (ver más abajo). El niño que ha mordido ve que quien recibe la atención es el pequeño lastimado.
- Dile una frase corta y calmada al que ha mordido. «No se muerde. Duele». Ponte a su altura y mantén un tono de voz bajo y firme. Evita los sermones; los niños pequeños no pueden procesarlos.
- Aparta al niño brevemente si es necesario. Una pausa corta lejos de la zona de juego ayuda a que todos se tranquilicen. No es un castigo, sino un reseteo.
- Enseña la conducta alternativa una vez que esté tranquilo. Practicad palabras o gestos: «Para», «Mío», «Ayuda». Muéstrale cómo llamar la atención de un adulto de otra manera.
- Redirige. Pasa a una actividad más tranquila, como leer un libro, jugar con agua o dar un paseo al aire libre.
Dos cosas que debes evitar: nunca muerdas a tu hijo de vuelta «para que sepa lo que se siente» y no utilices castigos físicos. KidsHealth y otras fuentes pediátricas advierten de que esto enseña justo lo que intentas evitar, es decir, que hacer daño a los demás es una manera de resolver los problemas. Las reacciones muy emocionales y desproporcionadas también pueden volverse en contra, ya que para algunos niños pequeños cualquier respuesta intensa resulta lo suficientemente interesante como para repetirla.

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¿Qué pasa si mi hijo ha sido el que ha recibido el mordisco?
La mayoría de los mordiscos en la guardería parecen peores de lo que son. En un estudio sobre centros infantiles citado por la Sociedad Canadiense de Pediatría, solo 4 de cada 224 mordiscos (alrededor del 2 %) rompieron la piel, y la sociedad señala que las infecciones bacterianas por mordeduras de niños pequeños son muy infrecuentes, sobre todo si se limpian rápidamente. Los primeros auxilios habituales son:
- Piel intacta (no rota): lava con agua y jabón, aplica una compresa fría para la inflamación y ofrece consuelo. Un moratón o las marcas de los dientes son habituales.
- Piel rota: deja que sangre un poco sin apretar, lava bien con agua y jabón, y cúbrelo. Vigila si aparece enrojecimiento, inflamación, calor o pus en los días siguientes.
- Mordiscos profundos o sangrantes: KidsHealth aconseja buscar atención médica para una mordedura profunda o que sangre.
A muchos padres les preocupan las infecciones de transmisión sanguínea como la hepatitis B o el VIH. La Sociedad Canadiense de Pediatría afirma que el contagio en centros infantiles es muy improbable y señala que no se ha registrado ningún caso de transmisión de VIH o hepatitis C en guarderías. La hepatitis B no puede transmitirse a través de la saliva sobre la piel intacta. Si un mordisco rompe la piel, es razonable llamar a tu pediatra, quien podrá revisar el historial de vacunación de tu hijo.
También es normal sentir enfado y querer saber el nombre del niño que ha mordido. Muchas guarderías no lo facilitan. Esta norma protege a todas las familias, incluida la tuya si los papeles se invierten el mes que viene. Una pregunta mucho más útil es qué está haciendo el personal para evitar que vuelva a suceder.

¿Cómo pueden los padres y la guardería frenar los mordiscos juntos?
Utilizando el mismo discurso breve en ambos sitios y buscando el patrón que hay detrás de los mordiscos. La coherencia importa más que cualquier técnica aislada. Los niños pequeños aprenden las normas a base de repetición, y los mensajes contradictorios ralentizan ese proceso.
Haz a los profesores de tu hijo estas preguntas:
- ¿Cuándo ocurren los mordiscos? ¿Antes de comer, antes de la siesta, durante el juego libre, al dejarle en la guardería? El cansancio y el hambre son desencadenantes frecuentes.
- ¿Dónde y con quién? Los rincones concurridos, un juguete muy codiciado o un compañero en particular pueden ser patrones recurrentes.
- ¿Qué pasó justo antes? ¿Le quitaron un juguete, lo empujaron, lo abrazaron con demasiada fuerza?
- ¿Cuál es el plan? Vigilar de cerca al niño en los momentos de mayor riesgo, incluir más juguetes duplicados, hacer grupos de juego más pequeños, crear rincones tranquilos y elogiar las manos delicadas son estrategias habituales.
En casa, puedes ayudar de las siguientes maneras:
- Ampliando su vocabulario. Pon nombre a los sentimientos en voz alta («Estás enfadado. Te ha quitado la pelota»). Enseña algunos signos sencillos para decir «para» y «ayuda». Leer y hablar todos los días también ayuda; consulta nuestro artículo sobre cuándo empiezan a hablar los bebés.
- Cuidando el sueño y las meriendas. Un niño pequeño que ha descansado bien y ha comido muerde menos. Vigila el final de la tarde.
- Elogiando el buen comportamiento. «Has usado tus palabras, eso ha estado muy bien». KidsHealth recomienda premiar la conducta adecuada en lugar de prestar atención a la mala.
- Ofreciendo un mordedor seguro si la dentición o la exploración sensorial parecen formar parte del problema.
- Manteniendo la calma al despedirse. Una rutina de despedida corta y predecible ayuda a los niños pequeños con ansiedad a tranquilizarse; consulta niño llorando al dejarlo en la guardería.
Si los mordiscos continúan a pesar de esto, una breve pausa para tranquilizarse puede ayudar a algunos niños. Ya sea mediante un tiempo fuera clásico o sentándose juntos hasta que se calmen, es una decisión familiar; comparamos ambas opciones en tiempo fuera frente a tiempo de conexión.
Lo que dicen los estudios: el dato de la frecuencia de los mordiscos en centros infantiles proviene de un puñado de estudios observacionales, en su mayoría antiguos y centrados en guarderías concretas. Los consejos sobre cómo responder (límites tranquilos, atender primero a la víctima, enseñar alternativas, mantener la constancia) se basan en el consenso de expertos y en principios de desarrollo infantil, no en ensayos que comparen un método con otro. Son pautas sensatas y de bajo riesgo, pero ningún estudio ha demostrado que exista una única estrategia óptima.
¿Puede una guardería pedirle a mi hijo que se vaya por morder?
Algunas pueden hacerlo, pero no debería ser el primer paso. Las normas varían según el centro y la normativa local, así que pide ver la política escrita sobre mordiscos. La Sociedad Canadiense de Pediatría aconseja que los casos de niños que muerden con frecuencia se gestionen de forma individualizada, aplicando estrategias de comportamiento, cambios en el aula y asesoramiento especializado si es necesario. Señala que la exclusión temporal o un cambio de entorno solo deben considerarse en casos de agresiones continuadas y muy frecuentes. KidsHealth también señala que un entorno más tranquilo y reducido puede ayudar a algunos niños que muerden mucho en un grupo bullicioso.
Si el centro plantea esta opción, pide una reunión, un plan por escrito y unas semanas para probarlo. A menudo, un plan conjunto es todo lo que se necesita para superar esta etapa.
Consulta con tu pediatra si:
- los mordiscos continúan pasada la edad de 3 o 4 años, son frecuentes o empeoran en vez de mejorar
- los mordiscos van acompañados de otras conductas preocupantes, escasez de palabras para su edad o dificultades para relacionarse con los demás
- a tu hijo le han mordido y la piel está rota, o la herida se pone roja, hinchada, caliente o presenta pus
- una mordedura es profunda, no deja de sangrar o puede necesitar puntos. En caso de hemorragia abundante, llama al servicio de urgencias de tu localidad.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad dejan de morder los niños?
La mayoría supera esta etapa a medida que mejora su lenguaje. KidsHealth indica que los mordiscos deberían cesar alrededor de los 3 o 4 años, y sugiere consultar al médico si continúan más allá de esa edad.
¿Debo castigar a mi hijo por morder en la guardería cuando lleguemos a casa?
No. Los niños pequeños no son capaces de relacionar una consecuencia a las 17:00 con un mordisco que dieron a las 10:00. La respuesta debe producirse en el momento. En casa, practicad con las palabras y elogiad el buen comportamiento.
¿Morder es señal de autismo o de un problema de conducta?
Morder por sí solo es una conducta normal en los niños pequeños. Vale la pena comentarlo con el pediatra si ocurre con mucha frecuencia, se prolonga más allá de la etapa preescolar o se acompaña de otros signos de alerta, como un vocabulario muy limitado, escaso contacto visual o pérdida de habilidades adquiridas.
¿Por qué la guardería no me dice quién ha mordido a mi hijo?
Muchos centros guardan el anonimato del niño que mordió para proteger a ambas familias y evitar conflictos entre los padres. Aun así, puedes preguntar qué ocurrió y cuál es el plan de actuación.
Mi hijo solo me muerde a mí, pero en la guardería no lo hace. ¿Es diferente?
No realmente. Los niños pequeños suelen reservar sus emociones más intensas para las personas con las que se sienten más seguros. Utiliza la misma frase corta («No se muerde, duele»), bájale al suelo o da un paso atrás, y redirígelo.
Fuentes
- Nemours KidsHealth. Biting. kidshealth.org
- Moore DL, Canadian Paediatric Society, Infectious Diseases and Immunization Committee (2008). A bite in the playroom: Managing human bites in child care settings. Paediatrics & Child Health 13(6):515–519. pmc.ncbi.nlm.nih.gov
- Eastern Ontario Health Unit. Human Bites in Child Care Settings. eohu.ca
- Extension Child Care (extension.org). What Should I Do When My Child is Bitten in Child Care? childcare.extension.org
- UNC Healthy Child Care. Biting in Child Care. healthychildcare.unc.edu
- Head Start Early Childhood Learning & Knowledge Center. Biting Fact Sheet for Families. headstart.gov
- Cincinnati Children’s. The ABCs of Biting in Infants and Toddlers. blog.cincinnatichildrens.org
- Centers for Disease Control and Prevention. Milestones by 2 Years. cdc.gov






